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El embarazo es una de las épocas en la vida de la mujer en la que el cuerpo va a experimentar una mayor cantidad de cambios, tanto a nivel físico como hormonal. Uno de los aspectos en los que se debe hacer especial hincapié durante estos meses es en el tipo de dieta, ya que, debido a las propias características del embarazo, hay unas necesidades nutricionales determinadas que se deben tener en cuenta, sobre todo en lo que respecta a la ingesta de hierro.

Durante la época de gestación, el riesgo de padecer anemia por falta de hierro se ve muy acrecentando. Según los datos recogidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS): “Se estima que más del 40% de las embarazadas del mundo sufren anemia”. La carencia de este mineral en el embarazo puede tener consecuencias negativas, tanto para para la salud de la madre como para el futuro desarrollo del feto.

Recomendaciones alimentarias en el embarazo

La nutrición de la madre va a ser un punto fundamental para tener un embarazo saludable y que el feto crezca sano. Entre las recomendaciones a tener en cuenta, cabe destacar:

  • Realiza cinco comidas al día y evita el consumo de tabaco y alcohol. En este aspecto hay que puntualizar que no es tan importante aumentar la cantidad de comida a ingerir, la cual no es necesaria, como llevar a cabo una dieta rica en todos los nutrientes. De las cinco comidas, la más importante de todas es el desayuno. Según datos de la Agencia española de Consumo, Seguridad alimentaria y Nutrición (AECOSAN): “Toma un desayuno completo ya que debe ser la comida que aporte un mayor potencial calórico (compuesto por lácteos, frutas y cereales)”.
  • Aumentar la ingesta de hierro. Durante el embarazo se recomienda una ingesta de 27 mg diarios de este mineral, ya que, tal y como afirma la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO): “El aporte de hierro es fundamental debido a que el volumen sanguíneo de la madre aumenta. Además, durante el parto hay pérdida de sangre, por lo que sus requerimientos suelen ser altos incluso después del embarazo”.
  • Aumentar el consumo de agua. Tanto durante el embarazo como en la época de la lactancia es necesario aumentar el consumo de agua a una media entre 2 y 2,5 litros diarios. Esto no sólo ayudará a mantener una hidratación adecuada, sino que también combatirá el estreñimiento producido por el aumento de la secreción de la progesterona; una hormona que funciona como relajante muscular en el intestino y que es una de las principales causantes de la astricción.
  • Emplea complementos alimenticios como Exelvit hierro. Para disminuir el número de casos de anemia en mujeres embarazadas, la OMS recomienda incluir complementos alimenticios en nuestra dieta: “Los estudios más recientes han demostrado que la administración de suplementos de hierro y ácido fólico está asociada con un menor riesgo de carencia de hierro y de anemia en la mujer embarazada”.

Además de todos estos consejos, es necesario que sigas un seguimiento a lo largo de los nueve meses de gestación para controlar que el embarazo evoluciona con normalidad. En caso de presentar alguna anomalía, no dudes en contactar con tu médico.

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