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Los meses de frío son ideales para renovar el cutis y combatir el envejecimiento prematuro. La disminución de los rayos solares hace que los expertos recomienden esta época del año para rejuvenecer el cutis, eliminar las impurezas provocadas por la contaminación ambiental y recuperar la tersura de la piel.

El invierno es la temporada perfecta para realizarse tratamientos como peelings o exfoliaciones que ayuden a suavizar las arrugas y las líneas de expresión, acabar con las manchas, mejorar las secuelas del acné, e iluminar la piel.

¿En qué se diferencian peeling y exfoliación?

Es importante distinguir estos dos tratamientos porque se realizan con cosméticos diferentes y actúan en capas diferentes de la piel. La exfoliación es la eliminación de las capas más superficiales para lograr un adelgazamiento del estrato córneo. Actúa en la zona más externa de la dermis y permite eliminar las células muertas e impurezas, y activar la circulación.

El peeling es un tratamiento cosmético que elimina las células muertas en las capas más superficiales, aunque su acción es más profunda que la de la exfoliación. Favorece la regeneración celular y estimula la síntesis de colágeno por lo que, además de alisar la superficie de la piel y mejorar su aspecto, atenúa manchas y arrugas.

Beneficios de la exfoliación

Las exfoliaciones ayudan a retirar de la piel células muertas, eliminar patógenos e hidratar la dermis. Deben hacerse cada cierto tiempo, sobre todo teniendo en cuenta que el ciclo de renovación celular es de 28 días. Entre sus principales beneficios se encuentran los siguientes:

• Previenen el envejecimiento prematuro de la piel: nuestra piel se compone de pequeños poros que, si no se limpian correctamente, se taponan debido a las células muertas creándose bolsas de grasa.
• Renuevan la piel: la limpian haciendo que adquiera un aspecto mucho más sano y uniforme.
• Estimulan nuestro sistema linfático: liberan las toxinas que permanecen en nuestro rostro.
• Preparan nuestra piel contra cualquier factor externo: los productos de belleza actúan mucho mejor sobre una piel limpia y libre de células muertas.

¿Y del peeling?

Los peelings se utilizan para corregir arrugas finas, medias o profundas, para tratar el acné (activo, leve o moderado) y sus secuelas, el fotoenvejecimiento, el envejecimiento cutáneo, la flacidez, la piel fina y rugosa, la piel grasa, las manchas cutáneas, o las queratosis actínicas, entre otras alteraciones. Sus beneficios son múltiples:

• Rejuvenecen la piel: retiran la piel dañada por lo que ayudan a borrar las líneas y marcas de estrés. La piel se ve fresca y adquiere suavidad.
• Aportan luminosidad: el cutis presenta un aspecto radiante, natural, con una textura y tono mejorados.
• Disminuyen las manchas y cicatrices: al eliminar las células muertas desaparecen o se atenúan las manchas, así como las marcas, por ejemplo, las producidas por el acné.
• Estimulan la creación de colágeno: los peelings activan la circulación y reducen la profundidad de los poros.

Otros aliados para mejorar el aspecto de la piel

Además de este tipo de tratamientos, es muy recomendable el uso de cremas como Volpaderm, que aumenta la síntesis del colágeno en un 89%. Volpaderm es una innovadora crema con una combinación única de agentes exfoliantes e hidratantes que rejuvenecen la piel. Está compuesta por una combinación de ácidos alfa y beta hidroxiácidos (glicólico/láctico + ácido salicílico) y una rica combinación de agentes hidratantes y suavizantes que eliminan las células muertas de la piel, al tiempo que nutren y mejoran la renovación de las células normales. ¿El resultado? Una piel sana, fresca y radiante.

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