fbpx

El 23 de septiembre se produjo el cambio de estación: habrá que despedirse del verano para dar la bienvenida al otoño. Durante estos meses se produce la transición del calor extremo a las temperaturas más frías del invierno y nuestro cuerpo debe adaptarse a estos cambios, principalmente nuestra piel, ya que es la que está más expuesta a los agentes externos.

Tal y como afirman desde la Academia Española de Dermatología y Venerología en lo que respecta al cuidado de la piel durante estos meses: “Tanto en otoño como en invierno es conveniente hacer una puesta a punto general de cuidados intensivos: nutrición, contrarrestar la oxidación con Vitamina C, iluminar mediante peelings, láser, etc.”

Consejos para el cuidado de la piel

Uno de los principales puntos que se deben tener en cuenta durante el mes de septiembre es que la piel viene de haber estado expuesta durante un período prolongado de tiempo a los rayos del sol y esto tiene sus consecuencias, sobre todo en lo que a hidratación se refiere: los rayos ultravioleta provocan que ésta se deshidrate y que aparezcan manchas, arrugas prematuras, etc. Por otro lado, los cloros de las piscinas y los aires acondicionados también fomentan que la piel se reseque.

 Es cierto que cada vez hay una mayor concienciación acerca de la importancia de protegerse la piel durante la época estival. Sin embargo, cuando el verano pasa se bajan las precauciones con las consecuencias que esto conlleva:  el frío y el aire de estos meses también tienen sus efectos negativos en la piel. Debido a esto, queríamos compartir una serie de recomendaciones para tratar vuestra piel durante estos meses.

  • Realizar limpiezas diarias. Aspectos como la contaminación del ambiente el maquillaje hacen que los poros de nuestra piel se taponen impidiendo que ésta transpire correctamente. Por este motivo es aconsejable realizar lavados diariamente.
  • Usar fotoprotección durante todo el año. Aunque es cierto que los rayos del sol inciden más directamente en los meses veraniegos, durante los meses fríos pueden atravesar las nubes y, por tanto, afectar a nuestra piel.
  • A la hora de ducharse es aconsejable no usar agua a temperaturas muy extremas y emplear productos con pH neutro.
  • Cuidar la alimentación, siguiendo una dieta variada con gran consumo de vitamina C y antioxidantes. Además, hay que beber entre 1,5 y 2 litros de agua al día y evitar, en la medida de lo posible, hábitos nocivos como el fumar o beber alcohol.
  • Hidratarse diariamente para combatir la sequedad. Además, hoy en día hay una gran cantidad de productos como la línea de Frezyderm, la cual se adapta a las necesidades de cada tipo de piel dependiendo de la edad.

 

Escribir un comentario